Sebastian Serrano

Para liberar la economía agéntica, Argentina también tiene que liberar cripto

En 1602, la responsabilidad limitada le dio manos al capital. El presidente Milei propone ahora su versión del siglo XXI: la corporación no humana, una entidad que la IA puede operar, poseer y firmar por sí misma. Pero una sociedad que ningún humano dirige tampoco va a tener un humano que le abra la cuenta en el banco, le pase el KYC o firme la transferencia. Si el agente no puede cobrar, pagar ni liquidar por sí mismo, le estamos dando personería jurídica a un cerebro sin manos.

La hélice que describió Milei en el Financial Times —la máquina y la sociedad de responsabilidad limitada— necesita una tercera hebra: una capa de liquidación que el software pueda usar sin pedir permiso. Esa capa ya existe: son las stablecoins y las redes abiertas. Y hoy Argentina se la tiene prohibida a su propio sistema financiero.

La corporación no humana necesita dinero que sea software

Milei describió la doble hélice de la prosperidad: la máquina y la entidad legal que la respalda. La economía agéntica agrega una exigencia que en 1602 se daba por descontada —que la entidad pudiera transaccionar—. Un humano abría la cuenta, firmaba el cheque, saldaba la deuda. La corporación no humana no tiene quién haga eso por ella.

No es un detalle. El propio op-ed cita Sarcuni v. bZx DAO, el fallo de 2023 en el que un tribunal de Estados Unidos le quitó la responsabilidad limitada a una organización operada por código y la trató como sociedad de hecho. Milei tiene razón: esa es la arquitectura legal equivocada. Pero el problema es simétrico del lado del dinero. Una entidad algorítmica con personería plena y sin rieles de pago compatibles es una ficción operativa: puede firmar contratos que no puede ejecutar.

Lo que un agente necesita es dinero programable: disponible 24/7, de liquidación casi instantánea, capaz de mover montos mínimos entre máquinas sin un intermediario humano en el medio. El sistema bancario tradicional —horarios, conciliaciones diferidas, formularios, costos fijos— fue diseñado para lo contrario. Como resumió a16z, las stablecoins, "por su bajo costo y su programabilidad, encajan bien para estas transacciones máquina-a-máquina". No es una agenda paralela a la de Milei; es la condición que vuelve operativa la suya.

Argentina ya es el caso de uso

Acá no hay que crear demanda: ya existe. Argentina es, año tras año, uno de los mayores adoptantes de stablecoins del mundo —impulsado no por especulación sino por décadas de inestabilidad monetaria—. Millones de argentinos ya entienden, por necesidad, lo que en otros países es teoría: el valor de una moneda estable y de un pago que cruza fronteras sin fricción.

Esa base es exactamente la materia prima de una economía agéntica. Un exportador de servicios —el complejo del conocimiento argentino factura cerca de 8.000 millones de dólares al año— podría operar con agentes que cotizan, cobran y liquidan globalmente. Una pyme podría automatizar compras y pagos sin esperar procesos bancarios manuales. Un comercio podría aceptar pagos programables de humanos y de máquinas. Ningún otro país combina semejante adopción real con la voluntad política de desregular. Esa es la ventaja que hay que capitalizar.

La traba es concreta, y es heredada

En 2022 el Banco Central emitió la Comunicación "A" 7506, que prohibió a las entidades financieras operar o facilitar operaciones con activos digitales; en 2023, la "A" 7759 extendió la prohibición a los proveedores de servicios de pago. El argumento de fondo era que el acceso bancario y de PSPs a cripto podía presionar el contado con liqui, en un contexto de cepo estricto y reservas bajo presión. Bajo ese espíritu y también para sostener la recaudación, el Decreto 796/2021 excluyó de las exenciones al Impuesto a los Débitos y Créditos a los movimientos vinculados a activos virtuales. El resultado fue un sistema que trató a la infraestructura cripto como una amenaza, justo cuando el resto del mundo empezaba a tratarla como rieles de pago. Esas normas son de la gestión anterior y hoy no tienen justificación técnica ni política.

La pieza sana ya la construyó este gobierno: en 2025 la CNV creó el registro de Proveedores de Servicios de Activos Virtuales, con estándares proporcionales de custodia, transparencia y prevención de delitos. Ese es el modelo. Lo que falta no es regulación nueva: es remover la prohibición que la contradice. Integrar bancos y billeteras con activos digitales, bajo disclosure y reglas antilavado, no debilita el control —lo mejora frente a la alternativa, que es empujar la actividad a lo informal—.

La agenda concreta

Uno. Derogar las Comunicaciones "A" 7506 y 7759 del BCRA: la única traba estructural, y heredada de la gestión anterior.

Dos. Reconocer las stablecoins y las redes públicas como infraestructura válida de pago para exportación de servicios, micropagos y transacciones máquina-a-máquina. Alcanza una aclaración regulatoria, no una ley nueva.

Tres. Usar el registro PSAV de la CNV, ya existente, como puerta única y liviana: una sola inscripción, estándares proporcionales al riesgo, sin nuevo organismo ni licencia adicional. Misma regla para bancos, fintechs, exchanges y startups.

Cuatro. Paridad competitiva: si una startup cumple disclosure, custodia segregada y prevención de delitos, puede construir sin pedir permiso categoría por categoría.

Cinco. Eliminar la discriminación tributaria hacia cripto: derogar el Decreto 796/2021 en la parte que excluye a los activos virtuales de las exenciones al IDC, e incluir a las cuentas recaudadoras de los PSAV autorizados por CNV dentro de las exenciones del Decreto 380/2001. La infraestructura regulatoria ya justifica que se les aplique el mismo trato que tienen PSPs y agentes del mercado.

Cerebros sin manos

Un país que libera la IA pero restringe cripto está liberando el pensamiento y bloqueando la acción: deja que los agentes razonen, pero no que transaccionen. Está construyendo cerebros sin manos.

Milei propuso que Buenos Aires sea para la IA lo que Amsterdam fue para la era de la navegación: el lugar donde la imaginación legal alcanzó al momento tecnológico. Pero Amsterdam no fue capital por su flota; lo fue porque combinó el barco con la sociedad anónima y con el primer mercado de capitales moderno. La tecnología y sus rieles financieros, juntos. Si queremos repetir esa jugada, la corporación no humana necesita su sistema de pagos nativo.

Liberar la IA exige liberar cripto.


Fuentes: Javier Milei, "Argentina invites AI to free itself", Financial Times, 4 jun 2026 · a16z, "How Will My Agent Pay for Things?", 2025 · BCRA, Comunicaciones "A" 7506 (2022) y "A" 7759 (2023) · Decreto 796/2021 · CNV, Resolución General 1058/2025 (registro PSAV).

Originalmente publicado en X.

← All articles